Bienvenidos a Derrumbando los Muros del Sistema

Desde que nacimos hemos sido manipulados, educados para aceptar los dogmas que han regido la sociedad. Esos dogmas son múltiples: ideologías políticas, religiones desviadas, historia oficial manipulada; todo con la participación de gobiernos coludidos con el sistema.
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lunes, 3 de marzo de 2014

Un Judío Niega el Holocausto y Evidencia la Guerra Sionista contra Alemania

Un Judío Niega el Holocausto y Evidencia la Guerra Sionista contra Alemania


           J.G. BURG, judío, escritor publicista, perseguido por el régimen NS. UN JUDÍO NIEGA EL HOLOCAUSTO Y EVIDENCIA LA GUERRA SIONISTA CONTRA ALEMANIA.

              Burg interviene a favor de finalizar los proceso por Crímenes de Guerra. 


              PERSECUCIÓN: Burg sufrió varios atentados. El libro que aquí citamos, para conocer al testigo, se llama "Prozesse des schlechten Gewissens" ("Procesos de mala conciencia") y fue editado por la Georg Fischer Verlag. Esta Editorial cita en su prefacio, los siguientes datos del autor: "Con este toque de clarín para la prescripción de los crímenes del NS y para el fin de los "Procesos de Mala Conciencia", el autor, conocido además por sus obras "Schuld und Schiksal, Europas Jugend zwischen Henkern und Heuchlern" ("Culpa y destino, la Juventud Europea entre verdugos e hipócritas") y "Sündenböcke, Grossangriffé des Zionismus auf Papst Pius XII und die deutschen Regierungen" ("Cabezas de turco, ofensiva general del sionismo contra el Papa Pío XII y los gobiernos alemanes") aparecidos en la misma editorial, emprendió una actividad que le haría ganar tanto amigos como enemigos. Él se expone a la sospecha de apoyar las tendencias neo-nazis, pero para lo cual, siendo judío occidental y víctima de la persecución NS, no tiene motivo alguno. También este libro demuestra su lucha por la Verdad histórica y la justicia, y no teme acusar al sionismo de la mercantilización de la catástrofe judía antes de 1945".

             En las páginas 189 a 191, Burg relata la odiosa propaganda sionista contra Alemania:

            "Puede ser que suene increíble, pero existen demasiados demasiadas pruebas para respaldar la opinión arriba mencionada. Líderes SIONISTAS se tomaron el derecho de DECLARAR LA GUERRA AL GOBIERNO ALEMÁN en nombre del judaísmo. No se declaró la guerra al gobierno NS, !sino al Reich alemán y al pueblo alemán! Las declaraciones políticas nunca gozan de una unidad total y el sionismo no fue una excepción. Los líderes sionistas, tanto alemanes como palestinos, aplaudieron la toma del poder por los nazis, a los cuales ofrecieron su fiel y honesta colaboración, que luego sería aceptada. Como ya hemos dicho, entre los colaboradores se encontraba el señor Schkolnik, hoy Primer Ministro israelí de nombre Eschkol. Contrariamente, otros líderes sionistas amenazaban a Alemania UNA Y OTRA VEZ CON LA GUERRA. En mis dos libros anteriores pde tratar este problema tan sólo someramente, y también aquí me es imposible tratar esta pregunta básica, en vista del material del que dispongo, ampliamente y de forma completa y detallada. Sin embargo, siguen a continuación algunos resúmenes de publicaciones que poseen valor documental de la época. En el londinense "Daily Express": del 24 de marzo de 1933, se puede leer en la página 1:



            "¡Judíos de todo el mundo! ¡Uníos! Boicotead todos los productos alemanes. El pueblo judío de todo el mundo declara la guerra económicamente y financiera a Alemania. Ha renacido el antiguo símbolo de guerra de Judas... Alemania ha hecho revivir el símbolo de la Cruz Svástica... Catorce millones de judíos como uno sólo (para declarar la "guerra santa" contra la gente de Hitler)..."

         El primero de Diciembre de 1934 apareció en un matutino judío, editado en lengua rusa, en Kischenew (Rumania), un artículo del cual cito los siguientes párrafos: "La lucha contra Alemania será llevada por la totalidad de las comunidades judías, desde las asambleas, desde los congresos, y desde cada judío, personalmente. Con esto, la lucha contra Alemania será animada y adelantada ideológicamente. Nuestros intereses judíos reclaman LA DESTRUCCIÓN FINAL DE ALEMANIA. El peligro para nosotros, los judíos, debemos participar en esta lucha con toda nuestra fuerza y el poder que está a nuestra disposición..." Otro diario judío, el "The youngstown Jewish Times", editado en Ohio (EE.UU.) y con fecha 16 de Abril de 1936, destaca el siguiente pasaje: "DESPUÉS DE LA PRÓXIMA GUERRA NO EXISTIRÁ ALEMANIA". Y en "Die Neue Heilige Allianz", impreso en Strassbourg en 1938, Emil Ludwig escribía: "Pues A PESAR DE QUE HITLER QUIERA EVITAR LA GUERRA EN EL ÚLTIMO MOMENTO, SERÁ FORZADO A ELLA". Estas palabras las cito aquí, a propósito, para demostrar la objetividad y honestidad de Ludwig sobre el tema, a pesar de ser judío, -y por tanto contrario- al NS. En aquél tiempo Ludwig ya previó que SE FORZARÍA A HITLER A UNA GUERRA QUE NO QUERÍA. Pero fijémonos en algunos arios puros que, bajo el régimen nazi, se sentían muy cómodos y que a pesar de esto decían luego que Hitler quería la guerra mundial (uno de ellas: Winfried Martini). Según el "Toronto Evening Telegram": del 26 de Febrero de 1940, el representante de la sección Británica del "Congreso Mundial Judío", Moris Perlzweig, dijo "El Congreso Mundial Judío se encuentra desde hace siete años consecutivos, en guerra contra Alemania". Hoy en día, Moris Perlzweig es el secretario general del "Congreso Mundial Judío". Este, así como su superior, el dr. Goldman, siguen teniendo aún mucho poder en la actual política judía. Estos señores, en los años treinta, alzaron sus espadas en nombre del judaísmo mundial y, de esta forma, se convirtieron en cómplices de los que tenemos que lamentar "seis millones de víctimas judías". Parecen no haber aprendido nada de la Historia, pues siguen esforzándose en atizar el antisemitismo allí donde viven los judíos en masa, incitando a la rebelión de pueblos contra pueblos, estados contra estados, para poder cocinar su "Caldo sionista". Además, también son líderes en la perpetuación del juicio por "crímenes de guerra" contra Alemania Federal. Es por eso que es una burla a la razón y un crimen contra el derecho y la justicia, que millones de alemanes deban estar sentados en la prisión mientras nuestros líderes, en cambio, cargados de culpa, gozan de libertad. La justicia y el Derecho no necesitan compromisos: o castigo para todos o absolución para todos". J. G. Burg

Fuente: ¿Absolución para Hitler? 37 Testigos ignorados niegan las cámaras de gas. Autor: Gerd Honsik (Autor que recabó los testigos)

sábado, 16 de noviembre de 2013

Carta de León Degrelle dirigida al Papa Juan Pablo II con respecto al Tema del Holocausto

Carta de León Degrelle dirigida al Papa Juan Pablo II con respecto al Tema del Holocausto          
  León Degrelle, General de la Waffen-SS, portador de la Cruz de Caballero de Hierro con hojas de roble, así como también infinidad de condecoraciones por su gran valor en los combates cuerpo a cuerpo en el Frente del Este. Comandante de la División No. 28 “Wallonie”, de la Waffen SS.
La Revista “CEDADE”, número 161 de junio de 1988, publicó una carta del General Degrelle, dirigida al Papa, en la cual ponía en duda el “Holocausto”. Esta carta fue traducida a varios idiomas y difundida cientos de miles de veces en todo el mundo. Nuestros medios de comunicación, sin embargo, han acallado este escrito.
PERSECUCIÓN: León Degrelle fue sentenciado a la muerte, en su ausencia, por ser jefe del movimiento Rexista en Bélgica y por supuesta “colaboración”. Degrelle, desde finales de la guerra, vive exiliado en España, donde continúa infatigablemente su lucha por la Verdad y la Justicia.
Transcribimos aquí en forma completa, la carta del Gral. León Degrelle, dirigida al Papa Juan Pablo II:

            A SU SANTIDAD EL PAPA JUAN PABLO II
CIUDAD DEL VATICANO
Muy Santo Padre:
Soy León Degrelle, el Jefe máximo belga antes y durante la Segunda Guerra Mundial, el Comandante de los voluntarios belgas del Frente del Este, luchando en la 28ª División de la Waffen SS “Wallonie”. Ciertamente esto no es una recomendación a los ojos de la gente. Pero yo soy católico como usted y me creo por este hecho autorizado a escribiros, como a un hermano en la fe.
He aquí de qué se trata: la prensa anuncia que con motivo de vuestro próximo viaje a Polonia entre el 2 y el 12 de junio de 1979, S.S. (Su Santidad) va a celebrar la misa con todos los obispos polacos en el antiguo campo de concentración de Auschwitz. Yo encuentro, os lo digo de antemano, muy edificante que se rece por los muertos, sean cuales sean y donde sea, incuso delante de unos honor crematorios flamantes, de ladrillos refractarios inmaculados.
Pero me asaltan ciertas aprensiones, a pesar de todo.
S.S. es polaco. Esta condición aparece sin cesar, y es humano en vuestro comportamiento pontificial. Si os impresionan viejos resentimientos de patriota que participó de lleno en su juventud en un duro conflicto bélico, podríais estar tentado de tomar partido una vez hecho Papa, en disputas temporales que la historia no ha esclarecido aún suficientemente.
¿Cuáles fueron las responsabilidades exactas de los diversos beligerantes en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial? ¿Cuál fue el papel de ciertos provocadores? Vuestro presidente del Consejo de Ministros, el Coronel Beck, que todo el mundo sabe que era un personaje bastante sospechoso, ¿se comportó acaso en 1939 con toda la ponderación deseada? ¿No rechazó con demasiada soberbia ciertas posibilidades sin entendimiento?
¿Y después? ¿La guerra fue verdaderamente tal como se ha dicho? ¿Cuáles fueron las fallas, e incluso los crímenes de unos y de otros? ¿Se han sopesado siempre con objetividad las intenciones? ¿No se ha desvirtuado a la ligera o con mala fe, porque la propaganda la reclamaba, la doctrina del adversario atribuyéndole unos proyectos y endosándole unos actos cuya realidad puede estar sujeta a numerosas dudas?
A pesar de que la iglesia siempre está mucho mejor informada que nadie, a través de dos mil años de circunspección ha evitado siempre las posturas precipitadas, y ha preferido juzgar siempre sobre hechos probados, con calma, después de que el tiempo ha separado el grano de la cizaña, los furores y las pasiones. La Iglesia siempre se distinguió especialmente por una moderación extrema a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Siempre se guardó cuidadosamente de propagar locas elucubraciones que corrían entonces. Muy Santo Padre, sobre vuestro suelo patrio –en Auschwitz particularmente-, afectado quizás por ciertas visiones incompletas del pasado, ¿va usted simplemente a rezar…?
Temo sobre todo, que vuestros rezos, e incluso vuestra simple presencia en esos, lugares, sean inmediatamente desvirtuados de su sentido profundo, y sean utilizados por propagandistas sin escrúpulos, que los usarán, escudándose en vos, para las compañas de odio a base de falsedades que emponzoñaban todo el asunto en Auschwitz desde hace más de un cuarto de siglo.
Sí, falsedades.
Después de 1945 –abusando de la psicosis colectiva que a base de habladurías incontroladas había transformado a numerosos deportados de la Segunda Guerra Mundial- la leyenda de las exterminaciones masivas de Auschwitz ha alcanzado al mundo entero.
Se han repetido en millares de libros incontables mentiras, con una rabia cada vez más obstinada. Se las ha reeditado en colores, en películas apocalípticas que flagelan furiosamente no sólo la verdad y la verosimilitud, sino incluso el buen sentido la aritmética más elemental, y hasta los mismos hechos.
Usted, Muy Santo Padre, fue, según se dice, un resistente a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, con los riesgos físicos que comporta un combate contrario a las leyes internacionales. Ciertas personas añaden que usted estuvo internado en Auschwitz; como , tantos otros, usted ha salido de allí, ya que usted es actualmente Papa, un Papa que con toda evidencia, no huele demasiado al famoso gas Zyclon B. Su Santidad, que ha vivido en estos lugares, debe saber mejor que cualquier otro, que esos gaseamientos masivos de millones de personas nunca fueron en realidad. S.S., como testigo de excepción, ¿ha visto personalmente efectuar una sola de estas grandes masacres colectivas repetidas una y otra vez por propagandistas sectarios?...
Claro que sufrió en Auschwitz. En otras partes también. Todas las guerras son crueles. Los centenares de miles de mujeres y niños atrozmente carbonizados por orden directa de los Jefes de Estado aliados, en Dresde, Hamburgo, Hiroshima y Nagasaki, tuvieron unos padecimientos políticos mucho más horribles que los sufridos por los deportados políticos o los resistentes (entre ambos el 25% de la población total de los campos), objetores de la conciencia, anormales sexuales o criminales de derecho común (7% de la población concentrada) que padecían, y a veces morían en los campos de concentración del III Reich.
El agotamiento les devoraba. El hundimiento moral eliminaba las fuerzas de resistencia de las almas menos templadas. Las crueldades de ciertos guardianes desnaturalizados alemanes, y más a menudo no alemanes, de los “kapos” y otros deportados convertidos en verdugos de sus compañeros, se sumaban a la amargura de una promiscuidad multitudinaria. Cabe pensar que en algún campo hubiese algún chiflado que procediera con experiencias de muerte inéditas o fantasmas monstruosos en torturas o asesinatos.
Sin embargo el calbario de la mayor parte de los exiliados habría terminado felizmente el día tan esperado del inicio de la paz, si no se hubiera abatido sobre ellos a lo largo de las últimas semanas la catástrofe de epidemias exterminadoras, ampliadas aún más por los fabulosos bombardeos que destrozaban las líneas de ferrocarril y las carreteras, y enviaban a pique los barcos cargados de presos como ocurrió en Lübeck. Estas operaciones aéreas masivas destruían las redes eléctricas, los conductos y depósitos de agua, cortaban todo abastecimiento, imponían por doquier el hambre, hacían imposible todo transporte de evacuados. Las dos terceras partes de deportados muertos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, perecieron entonces víctimas del tifus, de la disentería, de hambre, de las esperas interminables sobre las trituradas vías de comunicación. Las cifras oficiales lo establecen. En Dachau, por ejemplo, según las mismas estadísticas del Comité Internacional, murieron en enero de 1944, 54 deportados; en febrero de 1944: 101; pero en el mes de enero de 1945 murieron 2,888, y en febrero de 1945 murieron 3,977. Sobre el total de 35,613eportados muertos en este campo de 1949 a 1945, 19,296 fallecieron durante los últimos 7 meses de hostilidades; y queda demostrado que el terrorismo aéreo aliado no tenía ya ninguna utilidad militar, pues la victoria de los aliados al principio de 1945, ya estaba totalmente asegurada. Y por tanto ya no era necesario de ningún modo, dicho terrorismo aéreo aliado.
Sin esta loca y brutal trituración a ciegas, millares de internados hubiesen sobrevivido en lugar de convertirse .entre abril y mayo de 1945- en macabros objetos de exposición alrededor delos cuales bullían manadas de negrófilos de la prensa y del cine, ávidos de fotos y películas con ángulos y vistas sensacionalistas y de un rendimiento comercial asegurado. Unos documentos visuales, cuidadosa y previamente retocados, sobrecargados, deformados, y generadores de crecientes odios.
Estos correveidiles de la información hubiesen podido también tomar kilómetros de fotografías similares de cadáveres de mujeres y niños alemanes, cien veces más numerosos, muertos exactamente de la misma manera: de hambre, de frío o ametrallados sobre los mismos helados vagones al descubierto, y sobre los mismos caminos ensangrentados. Pero esas fotos, igual que las de la inmensa exterminación de las ciudades alemanas que nos descubrirían seiscientos mil cadáveres, ¡ya se guardarían bien de darlas a conocer! Hubiesen podido turbar los ánimos, y sobre todo, templar los odios. Y la verdad es que el tifus, la disentería, el hambre, los continuos ametrallamientos aéreos, golpeaban indistintamente en 1945, tanto a los deportados extranjeros como a la población civil del Reich, todos atrapados por unas abominaciones propias del fin del mundo.
Por lo demás, Muy Santo Padre, en lo que se refiere a una voluntad formal de genocidio, ningún documento ha podido aportar le menor prueba oficial de ello, desde hace más de 30 años. Más especialmente, en lo que concierte a la pretendida cremación en Auschwitz de millones de judíos en fantasmales cámaras de gas de Zyclon B, las afirmaciones lanzadas y constantemente repetidas desde hace tantos años en una fabulosa campaña, no resisten un examen científico serio.
Es descabellado imaginar, y sobre todo, pretender que se hubieran podido gasear en Auschwitz 24,000 personas por día, en grupos de 3,000, en una sala de 400 m. cúbicos, y menos aún a 700 u 800 en unos locales de 25 m. cuadrados de 1,90 metros de altura, como se ha pretendido a propósito del campo de Belzec: 25 metros cuadrados, o lo que es lo mismo, la superficie de un dormitorio. Usted, Santo Padre, ¿lograría meter 700 u 800 personas en vuestro dormitorio?
Y 700 u 800 personas en 20 metros cuadrados, esto hace 30 personas por cada metro cuadrado. Un metro cuadrado con 1.90 metros de altura, ¡es una cabina telefónica! ¿Su Santidad sería capaz de apilar a 30 personas en una cabina telefónica de la Plaza San Pedro o del Gran Seminario de Varsovia? ¿O en una simple ducha?
Pero si el milagro de los 30 cuerpos plantados como espárragos en una cabina telefónica o el de las 800 personas apiñadas alrededor de vuestra cama se hubiese realizado, un segundo milagro tenía que haberse producido inmediatamente, pues las 3,000 personas ¡el equivalente de dos regimientos! –hacinadas tan fantásticamente en la habitación de Auschwitz, o las 700 u 800 personas apretujadas en Belzec a razón de 30 ocupantes por metro cuadrado, ¡habrían perecido casi al instante, asfixiadas por carencia de oxígeno! ¡No hubieran hecho falta las cámaras de gas! Todos habrían dejado de respirar, incluso antes de que hubiese terminado de hacinar los últimos, que se cerrasen las puertas y se esparciera el gas por la sala. ¿Y cómo se hacía esto último? ¿Por unas hendiduras¡ ¿Por unos agujeros? ¿Por una chimenea? ¿Bajo forma de aire caliente? ¿Con vapor? ¿Vertiéndolo sobre el suelo? ¡Cada uno cuenta lo contrario del otro! El Zyclon B, no alcanzado más que a cadáveres, ¡no hubiese representado la menor utilidad!
De todas maneras, el Zyclon B es, como toda persona interesada en la ciencia puede saber, un gas de empleo peligroso, inflamable y adherente. Hubiesen sido necesarias, e incluso indispensables, veintiuna horas de espera antes de poder retirar el primer cuerpo de la fantástica sala.
Sólo después se hubieran podido extraer, como se han complacido en contárnoslo con miles de detalles escabrosos, todos los dientes de oro, todas las fundas de plomo en las que escondían, se dice, diamantes, de cada lote de seis mil mandíbulas rígidas ¡tres mil personas!-, contraídas tras la muerte, o de 48,000 mandíbulas diarias si se creen las cifras oficiales de 24,000 gaseados cotidianos solamente en Auschwitz.
Muy Santo Padre, por muy santo que sea Su Santidad, usted tendrá que soportar al dentista alguna vez, ¡con más o menos resignación! ¿Os han extraído un diente? ¿Dos dientes? ¿Se os ha instalado en una silla de dentista con potentes enfocados sobre las mandíbulas, con útiles perfeccionados y con un paciente que se presta a sus prescripciones? Pues bien, la extracción en unas óptimas condiciones, tarda su tiempo. ¿Un cuarto de hora? ¿Media Hora? En Auschwitz, según las leyendas, a los cadáveres que yacían en el suelo era necesario abrirles, con muchas dificultades, las mandíbulas endurecidas, descontraerlas y tratarlas mediante instrumental necesariamente primitivo. Con ocho operadores en total: es la cifra oficial. Y después tenían que examinarlos sin luz apropiada, a ras del cemento, y no solamente un punto enfermo de la dentadura… ¡sino las dos mandíbulas enteras! ¡Arrancar, vaciar, limpiar! ¿Puede hacerse esto en menos tiempo que en casa del especialista, perfectamente equipado?
Dígnese Su Santidad coger un lápiz. A razón de un cuarto de hora por dentadura y con ocho individuos a pleno rendimiento en la operación, se podría llegar a 16 cadáveres tratados por hora, es decir 160 en una jornada de 10 horas sin un minuto de descanso… Piense Su Santidad incluso en una estajanovista de las dentaduras, y doble ritmo de las extracciones, lo que es además materialmente imposible, esto supondría 320. Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar cremaciones de 3,000 judíos de una sola vez? ¿Y las jornadas de 24,000 gaseados con Zyclon B, que representarían 48,000 dentaduras para vaciar, o sea más de 760,000 de dientes a examinar diariamente? Ateniéndose simplemente a lose seis millones de judíos muertos –algunos han doblado y triplicado la cifra que la propaganda machaca continuamente en nuestros oídos-, estos extractores de mandíbulas hubiesen seguido, unos años después de la guerra, en plena actividad. Estas extracciones, solamente estas extracciones, en diez horas de labor ininterrumpida, ¡hubiesen absorbido un trabajo de 1,875 jornadas de todo el equipo de 8 individuos!
Pero además, estas extracciones sólo eran una formalidad preliminar. Hacía falta también rapar millones de cabelleras. Después, antes de pasar los cadáveres al horno, se procedía –según lo que todos los “historiadores” de Auschwitz afirman excátedra- el examen de todos los anos y todas las matrices, de cuyo fondo se traba de recuperar los diamantes y las “joyas” que hubieran podido ser escondidas. ¿Se imagina usted esto Muy Santo Padre? ¡Seis Millones de anos, tres o cuatro millones de matrices limpiados a fondo, cuando se nos ha explicado que después de los gaseamientos masivos, los cuerpos chorreaban excrementos, sangre femenina y otras inmundicias! En estos órganos sucios, los dedos, las manos de los operadores debían revolverlo todo, descubrir los supuestos diamantes escondidos, extraerlos pegajosos, lavarlos, lavarle ellos, 24,000 veces por día (los anos), 15 ó 20,000 veces por día (las matrices) ¡Es una locura! ¡Todo esto es de locos! Y no hablemos de las actividades complementarias: fábricas de abonos y fábricas de jabones, de las cuales el delirante profesor Poliakov habla sin pestañear.
Estas operaciones de gaseamiento, de corte de pelo, de extracción de dientes, de limpieza de órganos, realizadas sobre seis millones de judíos, o siete millones, o sobre quince millones según el Padre Riquet, o sobre viene millones –¡es decir más que los judíos existentes entonces en el mundo entero!- según el diccionario Larousse, ¡seguirían todavía si se admitieran como exactas las afirmaciones “oficiales” de los manipuladores de la “historia” de Auschwitz! ¡Entonces sí que tendría Ud., Muy Santo Padre, que taparse la nariz cerca de las cámaras de gas, y transpirar calor de hornos de Auschwitz, en el transcurso de su misa concelebrada!
Si se hubiese multiplicado el número de cadáveres reales y normales por diez o por veinte, la estada de los muertos hubiese podido conservar un cierto aspecto de verosimilitud. Pero al igual que hemos visto en el caso del gaseamiento de 700 a 800 personas por dormitorio, al mentir demasiado se llega a lo grotesco. Era precisa la insondable y apenas imaginable estupidez de las masas para que semejantes extravagancias hayan podido ser inventadas, contadas, filmadas, difundidas a los cuatro vientos y CREIDAS.
¡”Yo creo –declara bravamente un personaje del Holocausto- todo lo que se cuenta sobre ello”!
¡Declaración ejemplar!
Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar un instante que en Auschwitz, en la hora de la concelebración, mientras que todos los corazones estrechados por el amor de Dios y de los hombres van a participar en la renovación del sacrificio, un sacerdote, un Papa, podría en el momento en que levanta el cáliz al cielo, ser consciente de que está encubriendo bajo su palio un despliegue de un odio tan bestial y de unas mentiras tan extravagantes que están en el extremo opuesto de la patética enseñanza de Cristo? ¡No! ¡Por supuesto que no! ¡No es posible! Vuestro mensaje a cien pasos de la falsa cámara de gas de Auschwitz no puede ser más que un mensaje de caridad, de fraternidad, igualmente de la verdad, sin la cual toda la doctrina se hunde. Usted va a Auschwitz para recogeros, emocionado, en uno de los altos lugares del sufrimiento humano cuyas causas y cuyos responsables serán juzgados verdaderamente, objetivamente, con el tiempo, por una Historia serena, y no recurriendo a testimonios obtenidos por la fuerza y a unas divagaciones farsantes.
El Papa está por encima de todo esto.
Está a lado de las almas que sufrieron, de las que en el sufrimiento, se elevaron espiritualmente, pues no existe pena, ni calvario, ni agonía que no pueda llegar a ser sublime. Por ejemplo, en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial en que tantos millones de solados cayeron tras horribles sufrimientos, e igualmente en los campos de trabajo en que tantos murieron víctimas de intereses que no entendían pero que los aniquilaban; el sacrificio, el dolor físico y moral, la terrible angustia convirtieron a miles de almas que en circunstancias normales se hubiesen perdido en la mediocridad, en gloriosos ejércitos de héroes espirituales. Así fue en Auschwitz. Fue así en el Frente del Este, a lo largo de los años de lucha y de inmolación de millones de jóvenes europeos que de 1941 a 1945, hicieron frente heroicamente al empuje del comunismo. Seguramente a través de toda la historia de los hombres se han cometido atrocidades. Auschwitz, de todas maneras, no habrá sido ni el primer caso, ni el último. Nosotros lo vemos de sobra actualmente, cuando son masacradas por la aviación de Israel, ejecutando la ley del Talión sobre unos inocentes, en memoria de los cuales, no se cantará probablemente nunca una misa concelebrada… Numerosas potencias han abusado muchas veces de su poder. Numerosos pueblos han perdido la cabeza. No uno especialmente. Pero sí todos. Al lado de corazones puros y desinteresados que ofrecieron su juventud a un ideal, Alemania tuvo, como todo el mundo, su lote de seres detestables, culpables de violentas inadmisibles. Pero, ¿qué país no ha tenido los suyos?
La Francia de la Revolución Francesa, ¿no ha inventado al terror, la guillotina, los ahogamientos en el Loira? Napoleón no deportó, pero se movilizó por la fuerza a centenares de millares de civiles de los países ocupados, ¡enviados a la muerte por su gloria! ¡Cincuenta y un mil nada más Bélgica! Es decir, más que los belgas que murieron a lo largo de la Primera Guerra Mundial o en los campos de concentración del III Reich. Más cercano, un De Gaulle, ¿no presidió en 1944-45 la masacre de decenas de millares de adversarios bautizados como “colaboradores”? Más recientemente aún, en Indochina, en Argelia, Francia, “no hacinó a centenares de millares, de campos de concentración extremadamente duros en donde tampoco faltaron los sádicos? Un general francés hizo incluso elogio publico de la tortura.
¿Y la Gran Bretaña, con sus bombardeos de ciudades libres como Copenhague? ¿Sus ejecuciones de cipayos atados en la boca de los cañones, su aplastamiento de los bóers, sus campos de concentración del Transuaal o en millares de mujeres y niños muertos en una miseria indecible? ¿Y Churchill, desencadenando sus abominables bombardeos de terror sobre la población civil del Reich, la calcinación por fósforo en las cuevas, aniquilando en una sola noche alrededor de doscientas mil mujeres y niños en el gigantesco crematorio de Dresden? “Alrededor de”, porque sólo se ha podido hacer una estimación aproximada calculando el peso de las cenizas.
¿Y en los EE.UU.? ¿No han elevado su potencia gracias a la esclavización de millones de negros marcados al fuego ardiente como bestias, y gracias a la exterminación casi integra de las pieles rojas propietarios de los terrenos ansiados? ¿No fueron ellos en 1945 los lanzadores de la bomba atómica? ¿No han contado, entre sus tropas de Vietnam, con indiscutibles verdugos?
Y no insistimos sobre las decenas de millares de víctimas de la tiranía de la URSS y de los Gulags actuales, de los cuales, temo que no se dirá nada, ni que usted visitará nunca como lo ha hecho con el campo de Auschwtiz, vacío de todo ocupante desde hace decenas de años.
En Auschwitz, yo no querría empañar el placer que usted va a tener al encontrarse en su país. Pero, ¡cuidado! Vuestra patria valerosa, la cual Ud. Ha exaltado la elevación moral al glorificar a su admirable patrón, San Estanislao, ¿no ha conocido también sus horas crímenes y de envilecimiento? En el momento en que Ud va a pisar el suelo polaco de Auschwitz que recuerda especialmente la última tragedia judía, resultaría poco decente –si quiere ser justo- no evocar otros innumerables judíos muertos anteriormente por todo vuestro territorio, en unos progroms horribles, torturados, asesinados, colgados durante siglos por vuestros propios compatriotas. ¡Estos no han sido siempre unos ángeles, a pesar de ser tan católicos!
Yo oigo todavía al Nuncio Apostólico de Bruselas, el que fue después Cardenal Micara, anteriormente Nuncio en Varsovia, cuando me contaba, en su excelente mesa, cómo los campesinos polacos crucificaban a los judíos en las puertas de sus granjas.
“¡Estos cochinos judíos!” exclamaba bastante poco evangélicamente el untuoso prelado.
Estas palabras fueron pronunciadas tal cual, créame.
La Iglesia misma, Muy Santo Padre, ¿ha sido siempre tan blanda? Incluso en pleno siglo XVIII, quemaba aún judíos con gran aparatosidad. En plena ciudad de Madrid, particularmente. Pero, ¡los quemaba VIVOS! La inquisición no ha sido un pacífico redil. Las masacres de los albigenses se perpetraron bajo la égida de Santo Tomás de Aquino. Los asesinatos de la noche de San Bartolomé causaron la alegría del Papa, vuestro predecesor, que se levantó en pena noche para festejar con un Tedéum entusiasta tan alegre acontecimiento, ¡y ordenó incluso conmemorarlo con una medalla! ¿Y las treinta mil llamadas “brujas”, calcinadas piadosamente a lo largo de la Cristiandad? Incluso en el pasado siglo, el papado restablecía aún en Roma el ghetto. En fin, Muy Santo Padre, que no valemos mucho, bien seamos Papas o Ayatolas, parisinos o prusianos, soviéticos o neoyorquinos. ¡No hay por qué ser exageradamente orgulloso! Todos nosotros hemos sido, en nuestros malos momentos, tan salvajes los unos como los otros. Esta equivalencia no justificada nada ni a nadie. Incita, sin embargo, a no distribuir con demasiada impetuosidad o benevolencia las excomuniones y las absoluciones.
Sólo se rechazará el salvajismo humano, respondiendo al odio con la fraternidad. El odio se desarma, como todo se desarma, pero no ofreciéndolo y exasperándolo, como en el caso de Auschwitz, a fuerza de exageraciones locas, de mentiras y de falsas confesiones llenas de contradicciones flagrantes arrancadas por la tortura y el terror en las prisiones soviéticas, pues tanto valían las unas como las otras en los tiempos odiosos de Nüremberg.
Algunos hubiesen podido pensar que los filibusteros del exhibicionismo concentracionario y los falsarios que hicieron del asunto de los “seis millones” de judíos la estafa financiera más remuneradora del siglo, iban a poner al fin un término a esa explotación. Gracias a todo el aparato de la grandiosa ceremonia religiosa que va,-en vuestra presencia-, a desplegarse entre los falsos decorados del plató de Auschwitz, en medio de un gigantesco banquete de televisión y de prensa, se intentará cualquier cosa para convertiros en avalista indiscutido de estos cheques del odio. Vuestro nombre vale su peso en oro para todos los gángsters. Saldrá en el mundo entero como si el primer Holocausto no fuera suficiente, un Holocausto número 2 que habrá costado un millón de dólares como el otro, ya que Vuestra Santidad habrá suministrado absoluta y gratuitamente, a unos indecentes escenógrafos, la más fastuosa de las figuraciones.
El Holocausto número 1, cualquiera que haya sido su difusión y su impacto entre los tontos, no ha sido más que un gigantesco alboroto hollywoodiano, de una rara vulgaridad, y destinado ante todo a vaciar centenas de millones de bolsillos de espectadores no advertidos. Pero los estragos no podían ser más que pasajeros; se debería notar que las extravagancias bufonescas, no resistirían el examen concienzudo de un historiador. Por el contrario, vuestro Holocausto, Muy Santo Padre, filmado con una gran pompa en Auschwitz, por un Papa en carne y hueso, revestido de toda la majestuosidad pontificial y ungido de veracidad, de cara en un altar inviolable, sobre todo en la hora del Sacrificio, este Holocausto número 2 arriesga aparecer a los ojos de una cristiandad burlada por unos manipuladores sacrílegos, como una confirmación casi divina de todas las elucubraciones montadas por unos usureros llenos de odio.
Ya vuestra evocación ante las tumbas polacas de Montecasino, de una guerra de la cual –si se cree lo que ha dicho la prensa internacional- S.S. no ha retenido más que ciertos aspectos fragmentarios y partisanos, han inquietado a muchos fieles. Vuestra comparecencia ostentosa en Auschwitz no puede sino inquietar aún, Muy Santo Padre, pues no es dudoso que se os va a “utilizar”. Es tan evidente que revienta los ojos. Unos filibusteros de la prensa y de la pantalla han decidido haceros caer, con la mitra por delante, con vuestra sotana blanca toda nueva, en esta trampa de Auschwitz. Sin embargo esta ceremonia religiosa no puede representar a vuestros ojos, en la hora de la concelebración, otra cosa que una llamada a la reconciliación, y de ninguna manera una llamada al odio entre los hombres.
“Homo homini lupus: dicen los sectarios. “Homo homini frater” dice todo cristiano que no es un hipócrita. Nosotros somos todos nosotros hermanos, el deportado que sufre detrás de las alambradas, el solado intrépido crispado sobre su ametralladora. Todos los que hemos sobrevivido a 1945, Ud., el perseguido convertido en Papa, yo, el guerrero convertido en perseguido, y millones de seres humanos que hemos vivido de una manera u otra la inmensa tragedia de la Segunda Guerra Mundial con nuestro ideal, nuestros anhelos, nuestras debilidades y nuestras faltas, debemos perdonar, debemos amar. La vida no tiene otro sentido. Dios no tiene otro sentido.
Entonces, de verdad, ¡qué importa el resto! El día que Ud. Celebre la misa en Auschwitz a pesar de las imprudencias espirituales que puedan comportar la toma de posiciones de un Papa en unos debates históricos no conclusos, y a pesar de los fanáticos del odio que, sin tardar mucho, van a explotar la espectacularidad de vuestro gesto, yo unir desde e fondo de mi exilio lejano mi fervor vuestro.
Soy, Muy Santo Padre, filialmente vuestro.

León Degrelle

viernes, 15 de noviembre de 2013

Cartas del Judío Roger Dommergue sobre la inexistencia del Holocausto

Roger-Guy Dommergue Polacco de Menasce nació en 1923. Es un filósofo y ensayista de origen judío nacido en Francia. Doctor en Psicología, profesor de escuelas de nivel superior, profesor del Centro Nacional de Tele-Educación y antiguo encargado de curso en la Sorbona. Masón inactivo, fue un alistado voluntario que se opuso al nacionalsocialismo y a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial.
Explora el tema de la medicina alternativa siendo oponente a la circuncisión al octavo día del nacimiento, tradición de la comunidad judía, pues sostiene que constituye un traumatismo infantil.[1]
También ha hecho investigaciones en la corriente revisionista del Holocausto publicando sobre lo que llama "las mentiras de sus congéneres".

El profesor Polacco de Menasce realizó durante todo un año investigaciones que le hicieron llegar a la conclusión de que jamás fueron gaseados judíos en el Tercer Reich y que los judíos que murieron, generalmente lo hicieron como consecuencia de la guerra.

Carta del 6 de febrero de 1980

El 6 de febrero de 1980, en una carta dirigida al presidente del Tribunal del Palacio de Justicia, en Colonia, protestó contra la reclusión de un antiguo hombre de la SS.
De R. G. Dommerque Polacco de Menasce Doctor en Psicología, 5 rue Saint-Just,
Traducción del 6.2.1980
Al Señor Presidente del Tribunal en el caso Lischka
Palacio de Justicia de Colonia (Köln)
Señor Presidente,
Yo había tomado la iniciativa de escribirle, al enterarme del comienzo del proceso arriba mencionado. Quisiera pedirle aprecie el presente escrito como complemento ineludible del primero. Me enteré, por medio de la televisión, de que el Fiscal solicita doce años de prisión para el acusado. En mi facultad como judío, masón inactivo, Profesor de escuelas de Nivel superior y antiguo luchador voluntario contra el nazismo, me dirijo con extremada indignación contra tales injusticias. Esta palabra no es demasiado dura y quisiera explicarle el uso de la misma.
1º Entre mis amigos que son juristas, no se encuentra uno sólo que crea posible elevar una acusación después de 35 años, en especial si se trata de personas que ya habían estado en un tribunal y que fueron condenadas. Tal acusación, por lo tanto, es una verdadera violación de la ley, sin par en la historia humana.
2º Esta histérica persecución (hago uso de la palabra "hístérica en sentido clínico y no figurado) 35 años después de la guerra, ya es contraria a la ley, tan sólo en el espíritu del derecho internacional representa una excepción intolerable. Pero esta triste realidad aún es subrayada por los siguientes hechos horribles y detestables:
a) Las investigaciones que realicé desde hace un año. me demostraron que las acusaciones por etnocidio (asesinato de un pueblo) con cámaras de gas de seis millones de mis paisanos, son absolutamente falsas. En realidad, perecieron durante la guerra 800.000 judíos por acciones y consecuencias de ésta (incluyendo a aquellos de los campos de concentración), mientras que murieron 10.000.000 de alemanes; de ellos, por lo menos 1.500.000 en los campos de concentración aliados en Alemania y otros países. La desaparición de varios millones en siete campos de concentración, entre 1942 y 1944 es, por razones matemáticas, completamente imposible y el estudio de la técnica de gasificación prueba irrefutablemente que las cámaras de gas jamás existieron. Las únicas instalaciones para cámaras de gas las había -y las hay- en los Estados Unidos, pero para la ejecución de una sola persona a la vez. Gasificación colectiva hubo únicamente en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.
Que el señor Lischka, durante la guerra, fuera Jefe de Policía bajo un régimen legal, no puede ser delito. Eso es obvio. Conforme a ésto, se deberían tener en cuenta los siguientes hechos:
b) Por lo menos quince años antes de la existencia de los campos de concentración en Alemania y hasta el año 1972, en la Unión Soviética fueron aniquilados, aproximadamente, 120.000.000 de no-judíos, por un régimen judeo-marxista en un sistema de cárceles y campos de concentración, administrados totalmente por judíos: Yagoda, jefe del NKVD y sus colaboradores OuritzkiSorensonJejowDavidowitschBerman, como jefes de los campos de concentración fueron judíos al igual que lo fueron los directores de los penales KoganSemenFirine Apetter. Tengo la lista completa de estos verdugos judíos para los cuales aún falta un Súper-Núremberg para que sean juzgados. Tan sólo Frenkel es responsable por la muerte de millones de no-judíos.
Es inaceptable que se acuse a su país, no tan sólo injustificadamente de genocidio, lo que nunca ocurrió, sino que además se le obligue, contra toda lógica judicial y después de 35 años, a levantar acusaciones, así como dictar sentencias contra personas que no han hecho más que cumplir con su deber. Pero lo que aún pesa más, es que se le obliga a Ud. a cargar con una deshonestidad que no merece; pero que sí merecen los acusadores de Alemania, cientos de veces.
La comparación aún es incompleta, pues no hay una medida conjunta para los 800.000 judíos muertos durante la guerra y los 120.000.000 que fueron asesinados por un centenar de verdugos judíos. (Las fotografías más importantes de esto, las puede encontrar en el tomo II del Archipiélago Gulag de Soljenitsyn).
Quiero concluir diciendo que mis paisanos exageraron. Aún más, no les alcanza para la fama si pensamos que el régimen simbólico de los RothschildMarxEinstein y Picasso, inicia un suicidio mundial.
La justicia elemental requiere que no se eleve esta acusación y que, en el peor de los casos, culmine con una liberación clara y simple o mejor aún, que sea denegada como incompleta ya que no se trata de violencia, la cual sí afectaría ya al derecho penal general.
Si yo dominara el idioma alemán, me hubiera ido ante el Tribunal para dar a conocer los 50 nombres de los verdugos judíos que asesinaron a los 120.000.000 de goyms en la URSS y a demostrar la imposibilidad matemática de la aniquilación de 6.000.000 en un tiempo limitado, tanto como la inexistencia de las cámaras de gas. Usted puede hacer llegar la presente a ambas partes como también a la prensa, la cual es completamente manipulada por mis paisanos. Crea usted, señor Presidente, en la seguridad de mis respetos y en mi esperanza de ver relevarse a Alemania de esta humillante servidumbre por la cual el actual proceso es una verdadera farsa, ¡un símbolo entristecedor!
R. G. Dommergue Polacco de Menasce.

Carta del 30 de septiembre de 1980

El 30 de septiembre de 1980 escribe una carta al mismo Tribunal protestando contra la inculpación del profesor Robert Faurisson.[2]
30 de Septiembre de 1980
Al Señor Presidente del Tribunal
Presidente Drai
Asunto: Profesor Faurisson
Señor Juez,
Habiendo sido informado de la inculpación lanzada contra el Profesor Faurisson, considero que es mi deber elemental aportar mi testimonio en este asunto. Me llevan a intervenir tanto la estulticia y comatosa cobardía ambiental, como mi calidad de judío de origen por parte materna (de una ilustre familia internacional), de alistado voluntario contra el nazismo en 1944 (clase del 44), de francmasón durmiente y de profesor de Enseñanza Superior, todo lo cual me impone la imperativa obligación de intervenir.
Hace aproximadamente un año y medio que pedí a las dos partes, revisionistas y exterminacionistas, que me presentaran cada una de ellas un informe. Del lado de Faurisson he obtenido todo lo que he deseado sin la menor reticencia. Del lado exterminacionista no he recibido nunca personalmente las aclaraciones que deseaba, y no he podido obtener más que las discusiones ociosas de la prensa oficial; que nunca habla de lo esencial, a saber: la posibilidad de exterminar a seis millones de personas mediante cámaras de gas en una duración aproximada de dos años (gaseamientos que fueron ejecutados con el Zyklon-B o sea, ácido cianhídrico). A este respecto, la fotocopia de la tercera carta dirigida al Profesor Delpech es perfectamente reveladora...
El Tribunal debe establecer entonces sobre lo bien fundado de los resultados de un trabajo universitario de veinte años -en mi opinión, enteramente exhaustivo- el siguiente hecho: ¿Ha habido seis millones de judíos deliberadamente gaseados, aproximadamente entre 1942 y 1944? Yo no sabía conjeturar el juicio que será expresado, pero sé que, de ahora en adelante, estoy interesado en el problema de forma totalmente libre, de manera más atenta de lo que lo ha hecho hasta ahora ningún tribunal.
Me permitiré, entonces, hacer simplemente algunas advertencias, utilizando la aritmética y un elemental sentido común:
1. La reacción psicológica, la conspiración silenciosa sobre el epicentro del problema, la mala fe reservada por mis congéneres en la totalidad de la prensa mundial, son ya para un psicólogo un hecho que no deja lugar a dudas. Si los "exterminacionistas" estaban tan seguros de su "verdad", hace tiempo que comisiones de control más severas que las de Katyn -reclamada por el Profesor Faurisson- habrían sido designadas. Es del todo evidente que son los que gritan: ¡mentira! quienes tendrían que suscitar tales comisiones. ¿Es necesario ir más lejos ? (El mismo conocimiento aritmético y técnico del problema para ver que hay una enorme anguila bajo la roca).
2. En la Europa de hoy, me dicen los colegas especialistas, es posible que haya aproximadamente seis millones de judíos. Entonces ellos han doblado en ocasiones el número, como es el caso de Francia, desde la guerra. En una Europa bajo la dominación alemana truncada en la mitad de sus naciones ; no podía haber - en 1942 - más de tres millones de judíos ; tanto más en cuanto yo he podido constatar su éxodo masivo durante los años 1937-39 porque ellos pasaban a decenas por el hotel particular de mi abuela de Menasce.
3. La cremación de seis millones de personas entre 1941/42 y 1944 en siete campos de concentración -de los cuales poseemos los registros del número exacto de hornos crematorios, así como la duración individual de la cremación- es radicalmente imposible.
4. Así como se poseen todos los registros de los crematorios (necesarios para evitar epidemias de tifus); no se posee ningún registro de las cámaras de gas. Ahora bien, cuando se estudia la técnica del gaseamiento con ácido cianhidirico para una sola persona en los Estados Unidos y lo que se constata es su extrema sofisticación, uno se da cuenta de que "cámaras de gas para centenares o, lo mismo, millares de personas" (como se ha osado pretender) es técnicamente imposible y, en todo caso, no ha sido hasta este día examinado nunca sobre el papel por ningún químico del mundo en ningún país del mundo.
5. Si se suponía que el asunto de los "seis millones y las cámaras de gas" era verdad, es decir, que corresponde a una realidad histórica innegable (es lo que se debe juzgar), nosotros sabemos de fuente segura que -en el millar de campos de concentración de la URSS, en las hambrunas organizadas, en los trabajos forzados atroces- millones de no judíos han sido exterminados. Lo que no se sabe es que su verdugos era mayoritariamente judíos; se esperará siempre un súper-Nuremberg y una condena a muerte por contumacia en nombre de la conciencia universal. Uno se pregunta porqué aúlla por los crímenes menores (al menos en relación a éstos y que probablemente son inexistentes, como usted deberá determinar en su juicio), mientras se calla ante estas monstruosidades mayores y conocidas.
He aquí algunas precisiones sobre este aspecto escabroso y del cual la prensa mundial, completamente dirigida por mis congéneres, nos silencia la molesta realidad:
Quince años antes de los famosos KZ hitlerianos, ya se habían creado los campos en la URSSYagoda, jefe de la NKVD, era judío y también sus colaboradores OuritskiSorensonIejoff. La dirección de los campos funcionaba bajo su control; Davidovitch Berman era el jefe, sus adjuntos eran RappoportKoganSemenFirine -encargados de diversas regiones o sectores (Apeter era Jefe de la Dirección general de Prisiones). Frenkel es responsable (él solo) de la muerte de millones de no-judios en 1917 bajo la égida de un régimen judeomarxista con un equipo gubernamental completamente judío...
Usted podrá, por otra parte, ver en el tomo II de "Archipiélago Gulag" de Soljenitsin las fotografías de los principales verdugos judíos -responsables de la muerte de millones de no-judios- y ésto hasta la fecha de 1972, que marca el advenimiento del antisemitismo ruso, fecha en que aparece el "Comité Internacional sobre la Situación de las Minorías y los Derechos Humanos en la URSS", organización y periódico que no existieron mientras AbramovichFrenkel,KaganovichYagoda, etc. asesinaban a los goyms por millones...
Debo añadir que, delante de la locura suicida inducida por la hegemonía mundial de los RothschildMarxFreudEinsteinPicasso (sin duda por el hecho de la estimulación involutiva necesaria en el fin de la Edad del Hierro-Edad de las Sombras, Kali-Yuga) mis congéneres podrían callarse púdicamente porque, después de todo, no hay que enorgullecerse de una masacre planetaria, inducida por las finanzas de los RockefellerRothschildOppenheimer y todos los políticos deshonestos que les sirven: así como por los comunistas de Marx y todos los verdugos de los cuales acabo de hablar.
Les saluda, Señores Jueces, con profundo respeto:
R. G. Dommergue Polacco de Menasce.
PD.: Es fundamental señalar que el termino "judío" no es utilizado a lo largo de esta carta más que por razones practicas de compresión. En realidad, en ningún modo utilizo este término por las razones siguientes:
a) Los términos "judío" e "israelita" tienen una referencia estrictamente religiosa y todos los personajes y especulación a los actuales que he hecho alusión son heréticos desde el punto de vista de la Torah y la gran Tradición Abrahámicaen general.
b) No se refieren de ninguna manera a una raza (las cuales no existen)[3] ni tampoco a una etnia; que no pueden constituirse más que por una pertenencia secular a un entorno determinado: éste no es de ningún modo el caso de estas gentes.

Referencias

  1.  Roger Dommergue Polacco de Menasce, L'histoire face à la question juive, éditions Le Styx, Paris-Budapest, p.5
  2.  VHO: Una carta histórica
  3.  N. Polacco de Menasce ignora que el negacionismo de la raza ha sido también una estrategia de los mismos que imponen el dogma del Holocausto.

martes, 30 de octubre de 2012

55 Preguntas Sobre el Holocausto Respondidas

55 Preguntas sobre el Holocausto Respondidas, para leer, releer y disfrutar.


Una de los temas más polémicos es hablar sobre el Holocausto judío, y si se dan cuenta, cuando alguien empieza a hablar sobre el Holocausto, una combinación de sentimientos y pasiones surgen entorno al tema, que evitan hacer un análisis lógico y preciso entorno a este supuesto suceso que marcó el Siglo XX. Como buscadores de la verdad no pueden dejar de lado hacerse preguntas acerca de este suceso que casi es como un dogma. El que niega el Holocausto, es mas, quien se cuestiona este hecho, es seguido por una consecuente serie humillaciones, insultos, difamaciones, descalificaciones, etc. 

Hay un cerco informativo de grandes proporciones al enfrentar a los que afirman el Holocausto con los que tienen las pruebas suficientes de que el Holocausto no existió, pues se llevarían demasiadas sorpresas. Se niegan a hacer un debate en público.
 ¿Quien le teme a la verdad o temes salir de la ignorancia a la que has sido sometido durante décadas y décadas?
Los invito a leer lo siguiente:
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55 Preguntas sobre el Holocausto Respondidas, para leer, releer y disfrutar.

55 Preguntas acerca de la Farsa del Holocausto.

1) ¿Que prueba hay de que los nazis mataron deliberadamente a 6 millones de judíos?

Ninguna. La única evidencia la constituye el testimonio de “sobrevivientes” individuales. Este testimonio es contradictorio y ningún “sobreviviente” alega haber presenciado de hecho ningún “gaseo”. No hay pruebas concretas de ningún tipo: no hay jabón hecho a partir de seres humanos; no hay pantallas de lámparas hechas con piel humana (tal como dicho por Yehuda Bauer, director del museo del Holocausto, Israel. Ver “Bs As Herald”, Abril 25, 1990 pag 2), no hay archivos, no hay estadísticas demográficas.

2) ¿Que pruebas existen en cuanto a que no murieron 6 millones de judíos a manos de los nazis?

Muchas. Incluyendo las de la naturaleza forense, demográfica, analítica y comparativa, todo concurriendo a probar la imposibilidad de esa cifra que representa de quizás un 1000%.

3) Es cierto que Simon Wiesenthal afirmó una vez, por escrito, que “no hubo campos de exterminio en suelo alemán” ?

Si. En “Books & Bookemen”, ejemplar de abril de 1975. Wiesenthal alega que el “gaseo” de judíos tuvo lugar en Polonia.

4) Si Dachau quedaba en Alemania y hasta Simon Weisenthal dice que no fue un campo de exterminio, entonces. ¿porque miles de veteranos de guerra en los EE.UU dicen que lo fue?

Porque después de que los aliados capturaron Dachau, miles de conscriptos norteamericanos fueron llevados y paseados por Dachau, en donde se le mostraron edificios de los que se dijo que eran cámaras de gas y porque los medios masivos de difusión, amplia pero falsamente, afirmaron que Dachau era un campo de “gaseo”.

5) Auschwitz queda en Polonia, no en Alemania. ¿Hay pruebas de que existiesen cámaras de gas construida para dar muerte a los seres humanos en o cerca de Auschwitz?.

No. Se ofreció una recompensa de 50.000 dólares a quien aportara tal prueba y el dinero fue depositado en un banco, pero no apareció nadie con prueba creíble alguna. Auschwitz, capturada por los soviéticos fue ampliamente remodelada después de la guerra y se construyeron distintos edificios para que pareciesen enormes “cámaras de gas”. Actualmente Auschwitz es un gran centro turístico para los polacos.

6) Existe alguna prueba científica que confirme la inexistencia de cámaras de gas en Auschwitz?

Si, en febrero de 1988, el ing. Fred Lauchter, especialista en el diseño y fabricación de equipos para ejecución, utilizados en las cárceles de los EE.UU, realizo en Auschwitz la primera investigación investigación forense en las “cámaras de gas”.

Los estudios realizados en el lugar y el análisis de materiales llevados al laboratorio demostraron que las instalaciones en cuestión nunca habían sido utilizadas – ni hubiesen podido verlo como cámaras de gas. El peritaje del Ing. Lauchter fue aceptado como prueba de la defensa durante el juicio contra Ernst ZÜNDEL en Canadá, en 1988.

7) Si Auschwitz no fue un “campo de exterminio”, ¿Cual era su finalidad verdadera?

Fue un complejo industrial a gran escala. Tuvo fabricas de caucho sintético y los reclusos fueron utilizados como mano de obra.

8) Quien creó los primeros campos de concentración?¿Donde y cuando fueron empleados por primera vez?

Aproximadamente los primeros campos de concentración en el mundo occidental surgieron de los EE.UU, durante la Guerra de la Independencia norteamericana. Los británicos internaron a miles de norteamericanos, muchos de ellos murieron a causa de enfermedades y golpizas. A modo de ejemplo se puede citar a Andrew Jackson y su hermano siendo que este ultimo falleció en uno de esos campos.

Mas tarde los británicos erigieron campos de concentración en África para internar mujeres y niños holandeses durante su conquista de este territorio (la guerra Boer). Decenas de miles de personas murieron en los infernales campos sudafricanos cuyas condiciones de internación fueron, de lejos, mucho peores que la de cualquier campo de concentración alemán durante la segunda Guerra Mundial.

9) ¿En que se diferenciaron los campos de concentración alemanes de los campos de renunciación norteamericanos en los que se internaron a japoneses y alemanes residentes en los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial?

Excepto por la denominación, la única diferencia significativa consistía en que los alemanes internaron a personas que constituían -real o supuestamente- una amenaza para la seguridad del esfuerzo bélico alemán mientras que los norteamericanos internarían a personas exclusivamente a causa de su condición racial.

10) Por que los alemanes internaron a los judíos en campos de concentración?

Porque consideraron que los judíos constituían una amenaza directa a la soberanía y a la supervivencia de la Nación alemana y porque los judíos aparecían como desproporcionada frecuencia en las organizaciones subversivas comunistas. Sin embargo, no solo los judíos sino todos los sospechosos de socavar la seguridad nacional estuvieron expuestos a ser internados.

11) Es cierto que el judaísmo internacional le “declaro la guerra” a Alemania?

Si. Los medios masivos de difusión del mundo entero aparecieron con titulares que decían: “JUDÍA LE DECLARA LA GUERRA A ALEMANIA”. Además se emprendió un boicot económico internacional contra los productos alemanes.

12) ¿Sucedió esto antes o después de que comenzasen a circular rumores acerca de los “campos de exterminio”?

Sucedió seis años antes. El judaísmo le declaro la guerra a Alemania en 1933 (ver “Daily Express”, Marzo 24, 1933, Inglaterra.)

13) ¿Cual fue el primer país que lleva a cabo bombardeos masivos contra una población civil?

Gran Bretaña, el 11 de mayo de 1940.

14) ¿Cuantos judíos habían antes de la guerra en los territorios que posteriormente pasaron a ser controlados por los alemanes?

Menos de 4 millones.

15) Si los judíos europeos no fueron exterminados por los nazi, ¿que paso con ellos?

Después de la guerra, los judíos seguían estando en Europa, con concepción de quizás unos 300.000 de ellos, de los cuales están quienes afectivamente murieron por una multiplicidad de causas durante el conflicto y los que consiguieron inmigrar de Israel, los EE.UU, la Argentina, etc. La mayoría de los judíos que abandonaron Europa lo hizo después y no durante la guerra; lo cual parece no ser obstáculo para que se los incluya en el supuesto Holocausto.

16) Cuantos judíos huyeron en el interior de la Unión Soviética?

Mas de 2 millones. Los alemanes nunca tuvieron dentro de su zona de influencia a esta población judía.

17) Cuantos judíos emigraron antes de la guerra quedando, por lo tanto, fuera de la zona de influencia de los alemanes?

Mas de 1 millón (sin contar los que fueron absorbidos por la URSS)

18) Si Auschwitz no fue un campo de exterminio porque el comandante Rudolf Hoss (no confundir con Rudolf Hess) confeso lo contrario

Porque Hoss fue torturado (hecho confirmado en “Legions of Death” de R. Butler, ver art. Nro 1, Vol 1, revista Revision) y de esa forma obligado a realizar una declaración falsa.

19) Existe alguna prueba de que americanos, británicos y soviéticos emplearon la tortura para forzar “confesiones” de parte de oficiales alemanes después de la guerra?

Hay pruebas en abundancia de que la tortura se empleo tanto antes como durante los juicio de Nuremberg y aun después, en otros juicios por crímenes de guerra.

20) ¿En que medida el mito del “Holocausto” beneficia actualmente a los judíos?

Los sustrae de toda critica como grupo social. Les proporciona un nexo común que permite el control por parte de sus lideres. Es un instrumento útil en campañas de recolección de fondos y permite justificar ayudas económicas a Israel, las que desde 1970 suman 54.000 millones de dólares por parte de los EE.UU.

21) En que medida beneficia al Estado de Israel?

Justifica los millones de dólares en concepto de “reparaciones” que el Estado de Israel ha recibido de Alemania Federal (Alemania Oriental se negó a pagar a Alemania Federal lleva pagados unos 50.000 millones de dólares). Es usado por el grupo sionista israelí para controlar la política exterior norteamericana en sus relaciones con Israel y para forzar al contribuyente norteamericano a aportar todo el dinero que Israel desea. Y estos aportes son cada vez mas voluminosos.

22) En que medida benefició a los soviéticos?

Les permitió ocultar sus propias instigaciones bélicas y sus propias atrocidades, tanto las de antes como las de durante y después de la segunda guerra mundial.

23) En que medida beneficia a los britanicos?

En la misma forma que beneficio a la Unión Soviética.

24) Para que usos fue y es producido el gas Zyklon-B?

Para exterminar el piojo causante del tifus. Es empleado en la fumigación de viviendas, edificios, graneros, y vestimenta. Puede ser adquirido sin dificultad hasta el ida de hoy.

25) Por que se uso este gas y no otro, mas adecuado para el exterminios masivos?

Si los nazis hubieran querido usar gas para exterminar seres humanos hubieran elegido otro de los tantos que tenían a su disposición. El Zyklon-B es muy ineficiente, excepto en el uso especifico como fumigante.

26) Cuanto tiempo se tarda en ventilar completamente un área fumigada con Zyklon-B?

Aprox. unas 20 horas. Todo el procedimiento es sumamente complejo y técnico. Se tienen que usar mascaras antigás y solo pueden ser empleados técnicos altamente capacitados.

27) Hoss, el comandante de Auschwitz afirmo que sus hombres entraban en las cámaras de gas para remover los cadáveres 10 minutos después de que los judíos habrían muerto. ¿Como se explica esto?

No se explica de ningún modo porque si los hombres de Hoss hubieran efectivamente hecho algo así habrían terminado sufriendo el mismo destino que los judíos.

28) En sus confesiones Hoss afirmo que sus hombres fumaban cigarrillos mientras sacaban a los judíos muertos de las cámaras de gas, 10 minutos después de haber terminado la operación ¿No es explosivo el Zyklon-B?

Lo es y en alto grado. Obviamente quien torturo a Hoss y elaboro “su confesión” no era experto en gases.

29) Si los judíos destinados a ser ejecutados conocían su destino que les esperaba. ¿por que fueron sin luchar y protestar?

No lucharon ni protestaron simplemente porque no existió intención de matarlos. Sencillamente se los internaba y se os obligaba a trabajar.

30) ¿Aproximadamente cuantos judíos murieron en campos de concentración ?

Cerca de 300.000 judíos.

31) ¿En que forma murieron?

Principalmente por reiteradas epidemias de tifus – una enfermedad que siempre aparece cuando muchas personas de hallan encerradas juntas por largos periodos sin higienizarse y que es portada por los piojos – que causaron estragos en Europa sumida en la guerra de aquella época.
También murieron de inanición y falta de atención medica hacia el final de la guerra, debido a que todas las comunicaciones del ferrocarril y por rutas terrestres habían sido destruidas por bombardeo aliado.

32) ¿Que diferencia hay entre 6 millones y 300.000 judíos muertos durante este trágico periodo?

5.700.000. Aparte de ello – contrariamente a la propaganda del “Holocausto”, no hubo intención deliberada de exterminar a nadie.

33) Muchos de los sobrevivientes judíos de los “campos de exterminio” afirman a ver visto pilas de cadáveres amontonados en fosas y quemados ¿Cuanto combustible hubiera hecho falta para llevar a cabo esta operación?

Bastante, mas de lo que disponían los alemanes, con la crónica falta de combustible que sufrían por aquella época.

34) Pueden cuerpos humanos consumirse totalmente al ser quemados en fosas?

No. Es imposible de este modo ya que en fosas abiertas no puede ser generado el calor necesario.

35) Los autores que afirman la existencia del “Holocausto” dicen que los nazis eran capaces de cremar un cuerpo humano en cerca de 10 minutos. ¿Cuanto tiempo se tarda en consumir un cuerpo humano, de acuerdo al testimonio profesional de los operarios de crematorios actuales?

Aproximadamente 2 horas.

36) ¿Por que había hornos crematorios en los campos de concentración?

Para disponer eficientemente e higiénicamente de los cadáveres causados por las epidemias del tifus.

37) Suponiendo un funcionamiento al 100% de TODOS los crematorios, en TODOS los campos controlados por los alemanes, ¿Cual es la cantidad máxima de cadáveres que hubiera sido posible cremar durante la totalidad del periodo en que dichas instalaciones crematorias estuvieron operando?

Unos 436.600.

38) ¿Puede un horno crematorio operar al 100% de su capacidad en forma continua?

No. Un 50% resulta ya una estimación generosa (12 horas por día). Los hornos crematorios deben ser limpiados regularmente y a consecuencia cuando están a uso continuo.

39) ¿Cuanta ceniza queda de un cuerpo cremado?

Después de haber pulverizado completamente los huesos aproximadamente la cantidad equivale al de una caja de zapatos.

40) Si 6 millones de personas fueron cremadas por los nazis, ¿que pasó con las cenizas.?

Es algo que todavía tiene que ser “explicado”. Seis millones de cadáveres producirían literalmente toneladas de cenizas. Sin embargo, no hay prueba de la existencia de ningún enorme depósito de cenizas de estas dimensiones.

41) Las fotos áreas de Auschwitz (tomada por los aliados durante el período en que las “cámaras de gas” supuestamente se hallaban operando a pleno), ¿muestran la existencia de cámaras de gas?

No. En realidad estas fotografías ni siquiera muestran indicio alguno de las enormes cantidades de humo que habrían existido en forma constante sobre el campo. Tampoco muestran las “fosas abiertas” en las que se alega que se quemaban cadáveres.

42) ¿Que disponían esencialmente las “Leyes de Nuremberg” alemanas de 1935?

Prohibían el matrimonia y las relaciones sexuales entre alemanes y judíos de un modo similar al de las leyes que existen hoy en Israel.

43) Hay procedentes norteamericanos a esas leyes alemanas?

Varios estados de los EE.UU. tuvieron leyes que prohibían el matrimonio las relaciones sexuales entre personas de distintas razas, mucho antes de que surgieran los nazis.

44) ¿Que fue lo que afirmó la Cruz Roja Internacional en relación con la cuestión del “Holocausto”?

El informe de un delegado de la Cruz Roja Internacional que visitó Auschwitz en septiembre de 1944, señalaba que a los internados se le permitía recibir correspondencia y encomiendas y que los rumores referentes a cámaras de gas no habían podido ser confirmados.

45) ¿Cual fue el papel desempeñado por el Vaticano durante el periodo en que se dice que fueron exterminados los 6 millones?

Si hubiera un plan de exterminio, el Vaticano ciertamente se hallaba en posición de conocerlo. Pero puesto que no existió plan alguno de este tipo, el Vaticano careció de razones para adoptar públicamente una posición contraria al mismo.

46) ¿Hubo colaboración entre los nazis y los sionistas?

Si. Ambos estaban interesados en sacar a los judíos de Europa y mantuvieron relaciones amistosas durante la guerra (ver la amigable carta de Itzhak – ex-primer ministro de Israel – a Hitler en 1941, transcripta por el escritor judío L. Brenner en “The Iron Wall”)

47) ¿Que fue lo que causó la muerte de Ana Frank, varias semanas antes del fin de la Segunda Guerra Mundial.?

El tifus.

48) ¿Es autentico el diario de Ana Frank?

No. Las pruebas recopiladas por Ditlieb Felderer en Suecia y por el Dr. Robert Faurisson en Francia, prueban definitivamente que el famoso diario es una falsificación literaria (este fraude quedó expuesto cuando el escritor Meyer Livin demandó al padre de Frank reclamando el primero los derechos por la “dramatización” del diario original, es decir, por haberlo reescrito.)

49) Que pasó con las numerosas fotografías tomadas en los campos de concentración alemanes y que muestran pilas de cuerpos famélicos? ¿Son fotos trucadas?

Las fotografías pueden ser trucadas, sin duda. Pero es mucho mas simple agregarle una acotación o un comentario falaz a una foto o a un recorte fotográfico auténticos. Por ejemplo, una pila de cadáveres famélicos ¿es prueba de que se trata de gente “gaseada” o deliberadamente hambreada hasta morir? ¿O es que la fotografía muestra a víctimas de una tremenda epidemia de tifus? ¿O a personas que murieron de hambre por la carencia de alimentos en los campos a finales de la guerra?.

Fotografías de pilas de cadáveres de niños y mujeres alemanas, masacradas por los bombardeos aliados se han hecho circular como fotografías de víctimas judías.

50) ¿Son documentales películas como “El Holocausto”?

No. Estas películas no pretenden ser históricas sino ficciones basadas en la historia. Desafortunadamente, es demasiada la gente que las ha tomado como representación fidedigna de lo que realmente sucedió.

51) ¿Cuantos libros se han publicado en los que se refutan afirmaciones de la versión oficial del “Holocausto”?

Por lo menos 100. Y hay más en proceso de elaboración.

52) ¿Que sucedió cuando el I.H.R. (Instituto para la Revisión Histórica) ofreció 50.000 dólares a cualquiera que pudiese probar que hubo judíos gaseados en Auschwitz?

No se aportó ninguna prueba que mereciese la recompensa ofrecida, pero el instituto fue demandado en 17 millones de dólares por un sobreviviente del “Holocausto”, quien alega que la oferta le ha hecho perder el sueño, lo ha perjudicado comercialmente y representa una “negación injuriante de los hechos establecidos.”

53) ¿ Que hay de cierto en la afirmación en la afirmación de quienes cuestionan el “Holocausto” son antisemitas o neonazis?

Se trata de una infamia a desviar la atención de hechos concretos y argumentos contundentes. Investigadores que han refutado los alegatos del “Holocausto” los hay de todas las ideologías (uno de los ejemplos mas conocidos es el de Paul Rassinier, antiguo miembro de la resistencia francesa, miembro del Partido Socialista y ex-internado de los mas conocidos campos de concentración nazis, que fue uno de los primeros en revisar y cuestionar el “Holocausto”): demócratas, republicanos, liberales, socialistas, cristianos, judíos, etc. No hay correlación entre la refutación del “Holocausto” y el antisemitismo o el neonazismo.

De hecho, cada vez son mas los investigadores judíos que reconocen abiertamente que las pruebas referentes al “Holocausto” resultan altamente insuficientes.

54) ¿Que sucedió con los historiadores que cuestionaron la documentación del “Holocausto”?

Han sido objeto de campañas antidifamatorias, expulsiones de puestos académicos, pérdida de pensiones, destrucción de sus propiedades y violencia física, incluye amenazas de muertes y atentados, como el ocurrido contra el I.H.R. el 4 de julio de 1984, cuando las oficinas y depósito del Instituto fueron totalmente destruidos en un atentado incendiario.

55) ¿Por que hay tan poca publicidad sobre el punto de vista del IHR y del revisionismo en general?

Por razones de política, el “establishment” no desea ninguna discusión en profundidad sobre los hechos que rodean el mito del “Holocausto” judío.

Publicado por el Instituto para la Revisión Histórica
P.O BOX 2739 – Newport Beach
CA 92659 – EE.UU
del Sitio Web AAARGH (L’Association des Anciens Amateurs de Récits de Guerres et d’Holocaustes)